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lunes, 7 de septiembre de 2015

Asamblea Nacional de la CNTE y algunas propuestas



1. La Coordinadora de maestros (la CNTE) no lleva la cuenta de los mil y un foros, encuentros, asambleas, convenciones, congresos sindicales y educativos, que ha organizado en décadas. Poco a nada les ha interesado el número de reunión, aunque siempre tiene a mano las actas de asamblea y la memoria como prueba de los acuerdos. El próximo 12 y 13 de septiembre –con delegados de toda la República celebrará su “n” asamblea nacional para analizar el estado de la educación y del sindicalismo. Para la CNTE lo importante es reunirse, debatir, llegar a acuerdos y poner en práctica sus resolutivos. A pesar de que cada cuatro y cinco años cambian los asambleístas de cada entidad, las asambleas generales o nacionales han desarrollado una fuerte conciencia de unidad y lucha.

2. La CNTE es el enemigo principal del gobierno de Peña, de los empresarios y de los medios de información. Es una espina clavada en el corazón del sistema capitalista mexicano que busca la clase dominante extirpar destruyéndola. Si la CNTE no existiera la oposición al gobierno sería de risa y el anticapitalismo sería inexistente. En los cuatro sexenios del PRI y del PAN que Esther Gordillo -la líder espuria desfalcadora de las cuotas de un millón y medio de maestros- estuvo al servicio al servicio incondicional de los gobiernos fue vista como una aliada, pero en el momento en que contradijo al presidente Peña y al secretario de Educación Chuayffet, se fue a las cárcel con todo y huesos. ¿Pensó el gobierno que la Gordillo podría coincidir con la CNTE?

3. La camarilla que Gordillo construyó durante más de 30 años en el sindicato (SNTE), aún sigue íntegra aplicando las enseñanzas de la encarcelada y obedeciendo las órdenes presidenciales. El Charro Díaz, hijo putativo del Charro Díaz de León, no parece tener la menor idea del lugar en que está parado. Pero también está haciendo historia; se dirá: ¿Recuerdan a aquel pusilánime dirigente nacional del SNTE amenazado con cárcel, que funcionaba como esclavo del presidente Peña? En los hechos el SNTE ya ha desaparecido porque “no pinta ni da color” y su camarilla sigue con la espada desenvainada presidencial colgando en la cabeza. Por ello, los luchadores sociales de la Coordinadora deben aprovechar la coyuntura para impulsar más la lucha magisterial.

4. El tal Aurelio Nuño, del mismo grupo de “Atracomulco”, Estado de México, de Chuayffet y Peña Nieto, sin conocer a los maestros ni tener alguna idea de los que es pedagogía y educación, jura y perjura que los quiere mucho y que recorrerá el país para saludarlos. ¿Pretende acaso que con un “populismo” vacío de contenido va a convencer? ¿Pueden olvidar los maestros luchadores sociales de la CNTE que lo primero que hizo el tal Nuño fue reunirse con los charros, con los líderes vendidos, para amarrar sus actividades? Sólo falta que en las visitas que haga Nuño camine resguardado por camarillas de líderes espurios nacionales y estatales, de esos que usa el PRI para cuidar casillas electorales y perfeccionar los fraudes.

5. La CNTE ha crecido en los últimos tres años en número de maestros combativos y en secciones influenciadas; pero además ha hecho crecer al movimiento en otros sectores que han comenzado a ocupar calles y plazas. En la medida que radicaliza sus batallas enseña cuál es el camino: los estudiantes, los campesinos, los electricistas, mineros, de Mexicana, aprendieron que de nada sirve enviar por escrito peticiones, protestas, demandas; que todo eso se va a la basura; que tampoco sirve el famoso diálogo porque no existe o sólo es tramposo. Entendieron que hay que salir a la calle, que hay que denunciar al gobierno y que en todo momento puede llegar la represión. ¿Pero qué se puede esperar en un sistema capitalista explotador y asesino?

6. Como militante de la CNTE por tres décadas, hago unas cuantas propuestas para pensar:

a) Confirmación de los comités directivos en las secciones consolidadas; así como el reconocimiento de los comités horizontales y rotativos de cada entidad que han estado trabajando sindical y políticamente. Esta es la representación legal de la CNTE.

b) Integración de un comité político central con el objetivo de coordinar acciones de interés nacional, recibir información de los estados, informar mediante un periódico y/o boletín, así como ayudar a cada una de las secciones a desarrollarse.

c) Esta comisión debe integrarse por tres o cuatro miembros de cada una de las 10 o 12 secciones mejor consolidadas. Sus grupos escolares deben ser bien atendidos a fin de que ellos puedan reunirse en el centro del país y viajar donde ellos acuerden.

d) El trabajo paciente sindical y político de base lo realizarán las dirigencias de las secciones y los grupos de base de las delegaciones. Cuando necesiten un apoyo acudirán a la comisión política siempre dispuesta a moverse en todas partes.

e) Que se luche porque las cuotas sindicales sean entregadas mes a mes en los estados y que cada mes se entregue en un boletín o en el periódico el informe mensual; en caso de que no se cumpla habría que discutir la creación de un sindicato independiente de 500 mil asociados.

f) Se buscará que los gastos de los comisionados que acudan en solidaridad en cada estado y para realizar trabajo sindical o dar conferencias, sean solventados por la profesores de la entidad hasta en tanto no se tengan las cuotas sindicales.

g) La comisión política coordinadora –aunque tendrá mil tareas a resolver además de muchas dificultades para moverse- no tendrá poder alguno, porque este radica en los comités ejecutivos electos por la base unos y por luchadores magisteriales otros.

h) Se debería analizar la función de la ANR y de la comisión política con el fin de que se haga más trabajo de base con el fin de que más trabajadores de base se integren a la CNTE.

7. Podría decirse que la CNTE, después de 35 años de luchas en la ciudad de México y en todo el país, no pertenece sólo a los maestros sino a todo el movimiento social. Los gobiernos tontos o imbéciles podrán continuar amenazándolos, persiguiéndolos, encarcelándolos y asesinándolos; pero el nivel de conciencia de los maestros es más grande que todos los gobiernos represivos. Otros sectores de trabajadores han sido alumnos activos, otros pasivos, que han aprendido a luchar porque como dice la CNTE: “el maestro luchando también está enseñando”. Incluso ciertos avances que han logrado algunos partidos electoreros se deben a los causes logrados por la CNTE. ¡Viva la asamblea nacional de la CNTE!

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

martes, 27 de enero de 2015

¿Movilizaciones “bien portadas” y movilizaciones “mal portadas”?



Desde los primeros días del mes de octubre del año pasado se llevaron a cabo una serie de movilizaciones en distintos lugares del país para repudiar el crimen de Estado perpetrado contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero. La masacre y la desaparición forzada de aquél 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, despertó gran indignación y coraje por lo que se fueron sucediendo una serie de movilizaciones, mostrando diferentes formas de protesta social, para repudiar el crimen de Estado y exigir la presentación con vida de los normalistas detenidos-desaparecidos. 
Hasta la fecha los estudiantes y el pueblo trabajador han mostrado su indignación y coraje por medio de distintas formas de protesta social: marchas masivas, bloqueos carreteros, tomas de casetas, mítines, brigadeos, paros en escuelas, pintas, expropiaciones de mercancías y bloqueos a supermercados. Ante la legítima protesta social, el Estado ha respondido activando su estructura represiva para contener algunas movilizaciones y criminalizar la protesta social, claro, siempre acompañado de campañas de estigmatización en los medios de comunicación. En ciertas movilizaciones realizadas en la ciudad de México y en Guerrero la provocación policial ha desembocado en enfrentamientos entre manifestantes y los cuerpos represivos del Estado. 
Ante dicha situación la televisión, la radio y la prensa escrita han repetido una y otra vez que los enfrentamientos en las movilizaciones son causadas por grupos de “encapuchados”, “pseudoestudiantes” y “vándalos” que, según ellos, “utilizan el pretexto de Ayotzinapa para llevar a cabo actos violentos”. Tal discurso pretende criminalizar la protesta social y preparar el terreno para que el Estado emprenda “legítimamente” el uso de la fuerza represiva en contra de las movilizaciones estudiantiles y populares. 
El Estado ha venido diciendo que no va permitir que pequeños grupos emprendan acciones que atenten contra la “estabilidad del país” y que de ser necesario utilizará la fuerza, como ya ha comenzado a hacerlo. Es decir, el Estado va seguir recurriendo a la fuerza represiva para contener y desarticular la protesta social sin importar que la demanda más importante sea la presentación de los detenidos-desaparecidos, la libertad de los presos políticos o exigir mejores condiciones de vida. 
Algunas organizaciones reformistas y oportunistas consideran que los enfrentamientos en las manifestaciones son empujadas por “infiltrados” y “violentos”, por lo que asumen que con este tipo de acciones se “provoca” la represión y por ende la detención de los manifestantes lo cual, dicen, desgasta la movilización y la “distrae” de sus objetivos. Tal posición que pretende desmarcarse de ciertos métodos de lucha, termina por criminalizar y estigmatizar las distintas formas que puede presentar la protesta social. El sostener tal posición implica negar que la violencia proviene y la genera en primera instancia el Estado con la finalidad de reprimir, hostigar y contener el movimiento social. 
Lo que tienen en común estos tres discursos (el del Estado, los medios de comunicación y las organizaciones reformistas) al decir que la violencia y los enfrentamientos en las movilizaciones son el resultado de “infiltrados”, “vándalos” y “pseudoestudiantes” es que terminan por criminalizar ciertas formas de protesta social, además de tratar de plantear que existen movilizaciones “bien portadas” y movilizaciones “mal portadas”, cuando en realidad lo que se manifiesta son distintas formas de descontento social. Por lo que es necesario considerar lo siguiente: 
1) La indignación, la rabia y el enojo acumulado durante años por nuestro pueblo explotado y oprimido desemboca en distintas formas de protesta social , presentándose desde marchas con personas cargando velas hasta movilizaciones que reivindican y llevan a cabo la acción directa o realizando expropiaciones a supermercados, pasando por los bloqueos y tomas en todas sus modalidades. Lo cual nos enseña que existen diversas formas de expresar el descontento social y, estemos de acuerdo o no con ellas, no debemos de criminalizarlas. 
2) La represión en las manifestaciones se debe al carácter represivo del Estado burgués. La violencia la genera y desata el Estado y no las formas de protesta social. La represión a las manifestaciones actuales tiene la intención de evitar la consolidación de los procesos organizativos y sembrar miedo en el pueblo que aún se encuentra indeciso de participar en la lucha. 
3) Al deslegitimar la violencia en ciertas formas de protesta se termina haciendo eco al discurso del Estado, ya que la única violencia que se termina deslegitimizando y criminalizando es la que surge de la protesta social, como bien lo dice Adolfo Sánchez Vázquez: “se tiende a descalificar toda forma de violencia política, aunque en realidad la que se descalifica es una forma específica de ella: la violencia insurgente o revolucionaria”. 
4) La infiltración en las movilizaciones es y ha sido una práctica constante del Estado, pero los infiltrados no siempre, ni por sí solos, desatan los enfrentamientos en las movilizaciones y tampoco son los únicos que emplean la violencia. Enfrentarse a los granaderos es una forma más de expresar el descontento social de personas que no son infiltradas –aunque en ocasiones se presente como un acto espontáneo o imprudente-. 
5) Hay que tener claro que la violencia y el enfrentamiento con los cuerpos represivos del Estado no deben ser un fin en sí mismo. Creer que aventar una bomba molotov, y unas cuantas piedras de vez en cuando va a ayudar a elevar el nivel de conciencia de clase del movimiento es un error. 
Todo lo anteriormente descrito nos lleva a la conclusión de que el pueblo recurre a distintas formas para expresar el descontento social, con las cuales podemos estar de acuerdo o no, pero eso no implica que tengamos que criminalizarlas. En todo caso, nuestra tarea como socialistas es que la protesta social desemboque en procesos permanentes de organización que puedan hacerle frente a la represión del Estado y que vislumbren la transformación socialista de la sociedad como solución para poner fin a todos los males que vivimos. 

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección DEBATE del No. 5 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 18 de enero de 2015.