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miércoles, 28 de enero de 2015

Vídeo Gerardo Fernández Noroña 28 Enero 2015 PGR Miente



CIUDAD DE MÉXICO.-Familiares de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa víctimas de desaparición forzada por la policía de Iguala rechazaron tajantemente la versión de la Procuraduría General de la República (PGR) que pretende cerrar el caso insistiendo en que los 43 jóvenes fueron calcinados en un basurero de Cocula.

Mientras el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y de la coadyuvancia, Vidulfo Rosales Sierra, en conferencia efectuada el martes por la noche en el Centro Pro Juárez, señaló que aún no existe certeza científica en el caso Ayotzinapa, por lo cual no puede cerrarse. Además, dijo, hay dos líneas pendientes de investigación: una incluye al ejército mexicano y otra al ex gobernador Ángel Aguirre Rivero.

Rosales Sierra aseguró que por parte del gobierno mexicano es clara la prisa para cerrar las investigaciones sobre Ayotzinapa por el periodo electoral tan próximo, ya que se niega a dar la verdad histórica de los hechos ocurridos en Iguala. Por otro lado, aseveró, que el mismo gobierno da visos de represión en Guerrero, entidad al que se han movilizado efectivos del ejército y la Policía Federal justo en la etapa del cierre de expediente, previendo la utilización de la fuerza para sofocar los movimientos de respaldo a normalistas.




Por qué no debe cerrarse el caso Ayotzinapa También, el abogado Vidulfo Rosales enlistó una serie de razones del por qué no se debe cerrarse la averiguación previa del caso Ayotzinapa. Primero, dijo, no existe certeza jurídica, sólo con peritajes de tierra y maleza, los cuales debieron ser acompañados por la revisión de expertos independientes como con los peritos forenses argentinos, debido al historial de corrupción y fabricación de evidencias la PGR y ministerios públicos que han modificado a modo determinados peritajes. “No se puede cerrar la investigación porque no son concluyentes las declaraciones del Cepillo, ya que su declaración nunca establece que estuviera durante todas las horas en las que presuntamente se efectuó el crimen contra los jóvenes detenidos desaparecidos”, dijo. Asimismo, refutó que la PGR busque dar conclusión al caso sólo basada en tres declaraciones venidas de delincuentes, las cuales no pueden tomarse con completa veracidad al ser parte de bandas del crimen organizado y no con testigos independientes. El abogado originario de la Montaña de Guerrero señaló que existen evidencias de coacción por parte del gobierno mexicano que habría obtenido testimonios a la fuerza, por lo que ya existen denuncias de algunos detenidos que han presentado su situación ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Rosales Sierra dijo que se ha dejado de lado y sin investigar el asesinato del normalista Julio César Ayala Mondragón. Por otra parte, a cuatro meses de los hechos de violencia faltan detenciones claves como las de Felipe Flores, Francisco Salgado, el “Cabo Gil” y más personas que pudieran cambiar el rumbo de la averiguación Existen también inconsistencias en haber dado primero una línea de investigación que afirmó que los jóvenes fueron enterrados en fosas, y luego otra que ratificó que fue en Cocula. Hay restos de uno de los jóvenes, pero no hay pruebas científicas de los otros 42, precisó. Tras calificar de grave que existan consignas sean por homicidio y no por desaparición forzada, el abogado señaló que “si no hay evidencias ¿cómo consignarán?” E insistió en las dos líneas pendientes de investigación que no se han querido seguir; la que vincula al ejército y la otra al ex gobernador Aguirre Rivero. De la vinculación del ejército, el abogado aseguró que existe la declaración del policía Salvador Bravo Bárcenas, quien dijo que en 2013 les dieron información del actuar del grupo delictivo Guerreros Unidos y la Policía Preventiva Municipal de Iguala, a lo que hicieron caso omiso, por el contrario el ejército les dio protección. Por otra lado, en diciembre de 2011, ya el gobierno de Aguirre Rivero fue señalado como responsable del asesinato de dos normalistas. El abogado Rosales Sierra explicó que este contexto no debe deslindarse del entorno de corrupción que alcanza a figuras como el ex gobernador, el ex procurador Iñaki Blanco Cabrera, los alcaldes de Cocula, Tepecuacuilco, Taxco, todos señalados en el marco político como funcionarios públicos que propiciaron la desaparición forzada de los estudiantes.



Más de 26 mil desapariciones forzadas en 2014 por el gobierno mexicano

Vidulfo Rosales alertó que haya una tendencia a la impunidad en el caso, por lo cual los abogados acudirán a diversos organismos internacionales. Los días dos y tres de febrero presentarán una denuncia formal contra el gobierno mexicano ante el Comité de Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que tendrá su evaluación a México.

En cuanto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a través de las medidas cautelares, vendrán expertos a indagar los hechos. Rosales Sierra afirmó que no se trata de casos únicos sino de una generalidad en las desapariciones perpetradas por autoridades coludidas con el crimen organizado, según cifras oficiales hubo al menos 26 mil desaparecidos en 2014.

El defensor de derechos humanos recordó que están exigiendo una investigación exhaustiva que dé certeza a los padres, que están firmes en la lucha de la presentación con vida de sus hijos, así como en el esfuerzo para transformar un país plagado de corrupción.

Madres y Padre de normalistas; con enojo, piden la renuncia de Murillo

Epifanio Álvarez, padre de familia de uno de los 43 normalistas víctimas de desaparición forzada señaló que el gobierno mexicano les ha pisoteado la dignidad y pretender engañarlos, primero diciendo que estaban en las fosas, luego que en Cocula,

“Lucharemos hasta el final para que se aclaren las cosas. Ellos dicen que los quemaron con todo y celulares, ¿cómo es posible que a los 15 días el celular de uno de los muchachos timbró dos veces?”, cuestionó el padre de familia.

Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio, exigió al gobierno que les entreguen a sus hijos, y atajó que la gente que dice que están molestando si les pasara lo mismo estuvieran con ellos. La mujer de origen indígena dijo que si lloran, no es porque aceptan que están muertos sino porque los extrañan. “Que Peña los entregue, que los presenten con vida, nosotros hemos dado la vida para que ellos realicen sus sueños”.

Carmen Cruz, madre de Jorge Aníbal, recordó que a ella le dijo la subprocuradora que su hijo se conectó a Facebook el 19 de octubre. “Que tengan sangre en la cara Murillo, Osorio Chong, y toda esa gente que por tener el poder no les importa que les digan cosas, ya que se larguen, que renuncien, porque no pueden con el caso, que no se hagan mensos”, dijo.

Cruz ratificó que sí hubo participación en los hechos de Iguala de los militares del 27 Batallón, quienes cerraron calles y salidas. “No proporcionaron auxilio a los muchachos, ¿por qué? Si a los asesinos los encarcelan, porque si los muchachos hicieron mal tratarlos así. Los soldados ya los habían amenazado que si regresaban los mataban”.

La señora afirmó que un padre llamó a su hijo y el celular sonó en el Batallón, “si se acostumbraron a que las cosas se quedaran sin que pasara nada esta vez no”, advirtió. Otros padres de familia señalaron los soldados queman su terreno cada año y que en las visitas al panteón se dieron cuenta que no fueron llevados a ese lugar para ser quemados.

El vocero Felipe de la Cruz acusó a Enrique Peña Nieto de violentar acuerdos en el punto de que primero se avisaría a los padres de familia de la información del caso; sin embargo, las prisas políticas del gobierno impiden que se respete a las víctimas

Lo anterior fue visto como respuesta a la concentración efectuada el 26 de enero en México y otros países ante un crimen de lesa humanidad por el cual se han manifestado de manera pacífica por el respeto a la vida y la integridad física.

Por parte del Comité Estudiantil de la Normal Rural asentada en Tixtla Guerrero, el secretario general del comité indicó que no permitirán que se cierren las investigaciones sin una respuesta real a las familias.


martes, 27 de enero de 2015

Opinión del Lic Gerardo Fernández Noroña sobre declaración de PGR 27 Enero 2015



Los aliados inconscientes de Peña

Artículo publicado en SPD Notícias

El debate está abierto sobre votar o no hacerlo. En éste yo he aseverado y sostenido  que quienes promueven el abstencionismo benefician a Peña y a su partido, el PRI.
Esto ha generado un profunda irritación. Por ello voy a explicar primero el porque de mi reflexión, para que no sea sacada de su contexto, y después responderé a las múltiples descalificaciones.
He sostenido y sigo sosteniendo que la vía electoral  está cerrada para acceder a la presidencia de la República. Las reglas para la izquierda en una elección presidencial son: si pierdes pierdes y si ganas pierdes. Nos han robado la presidencia de la República en por lo menos tres ocasiones: 1988, 2006 y 2012.
Frente a esto, hay quien distorsiona lo que sostengo, al interpretar que la vía electoral está cerrada en general. Muchos muertos ha habido, sobretodo en el PRD, para abrir la vía electoral. Desde su fundación en 1989, el PRD ha aportado una enorme cuota de sangre de no menos de 600 militantes asesinados por exigir el respeto al voto en nuestro país.
A raíz de esa lucha firme y decidida, se fue abriendo el reconocimiento a triunfos electorales de la oposición. En 1989 el primer gobierno estatal le fue reconocido al PAN con Ernesto Ruffo.
Mucho se ha tenido que luchar para que se reconozcan triunfos en municipios, en estados y en cargos de representación popular. Es cierto, que en pleno siglo XXI, no se ha logrado el respeto al voto de nuestro pueblo. Cierto es también que millones participan en los procesos electorales y que luchan para que sea respetado el ejercicio de su voto.
Ahora bien, ¿Se logrará ese respeto al voto absteniéndose de votar? No lo creo,  ni percibo que sea el objetivo de quienes llaman a no votar. ¿En qué daña a Peña y a su partido, el PRI, el no votar? Esa es una pregunta que los abstencionistas deben contestar.
Por otra parte, en el contexto actual  ¿Cuál  sería el objetivo de votar?. Quiénes llamamos a votar no estamos planteando, yo en particular, que se vaya a cambiar el país mediante el voto en las próximas elecciones intermedias. Las elecciones federales se realizarán para renovar la totalidad de los 500 diputados de la Cámara Federal. Lejos estaría el país de poder transformarse con la renovación de la Cámara de Diputados. Lo más que podría lograrse, y lo veo poco factible, es tener una mayoría opositora que eche atrás la reformas neoliberales que Peña ha impuesto al país.
Para ser más puntual, yo llamo a votar para restarle poder al desgobierno de Peña en la Cámara de Diputados. Un objetivo modesto, viable y cuantificable.
Quienes llaman a no votar, en cambio lo presentan con grandilocuencia como una gran salida y el golpe fundamental a la legitimidad de las actuales instituciones del país. Como una muestra de repudio a una clase política corrompida y lejana a la población.
El planteamiento tiene varios lados flacos. El más reaccionario de todos es el hecho de descalificar a todos quienes participamos en política. Se acepta un discurso de la derecha despolitizador que frente a la corrupción e impunidad demostrada de las cúpulas del PRI y del PAN pretenden  meter a la izquierda y a todo actor político en el mismo saco. Cierto que a esta crítica le ha abierto la puerta la conducta colaboracionista de la cúpula del PRD.
Así es muy fácil endilgarles el epíteto de corruptos, vividores, y demás lindezas a muchos hombres y mujeres que desde la política hemos servido al pueblo de México. Ejemplos de políticos comprometidos hay una larga lista. No viene al caso citar los ejemplos concretos
de hombres y mujeres que han dedicado toda su vida al servicio de la gente desde la política. Son hombres y mujeres de carne y hueso, con virtudes y defectos, que algunos pueden considerar polémicos. Pero sin duda han dedicado su vida a servir al país y no pueden ser señalados con seriedad de corruptos, de asesinos, ni de traidores al pueblo.
Políticos y políticas no conocidos los hay de prácticamente todos los partidos que trabajan con principios y con seriedad y los hay por millones en el país, lo digo sin exagerar.
Así que volviendo al debate sobre votar o no votar, la descalificación ligera sólo sirve a la derecha.
Sumado a lo anterior, al llamar a no votar, se desalienta a participar a quienes no votarían por el PRI. Se permite un mayor margen de maniobra al desgobierno de Peña y evita a sus francos opositores a restarle fuerza mediante el voto canalizado a la oposición. 
Volverá el discurso descalificador planteando que no hay opción. No hay una opción general ciertamente. Es decir, no hay un partido de izquierda que se presente con la solidez y confiabilidad para representar una oposición firme en la Cámara. Habrá que revisar candidato por candidato en cada uno de los distritos electorales. Puede presentarse el caso que determinados distritos carezcan de una opción  confiable para votar. Pero aún en esta última situación, no se justificaría el llamado generalizado a dejar de votar.
Los padres de los normalistas desaparecidos en Guerrero, no están llamando a no votar (algunos padres en particular lo hacen, pero no es la posición oficial del conjunto). Su vocero ha sido enfático, en Guerrero no habrá elecciones. En Guerrero, donde los padres de los normalistas tienen fuerza y presencia, convocan a no permitir la realización de los comicios y ponen el ejemplo de lo que debería darse en una rebelión popular en todo el país. Evitar el desarrollo de las elecciones es una posición de fuerza y de rebeldía. 
Nada tiene que ver con llamar a no votar, que es una postura cómoda, sin mayor compromiso y sin mayor efecto en contra del sistema. Ya los oigo decir que todos los partidos son lo mismo.  Ese planteamiento no tiene matices, no tiene profundidad y es sumamente peligroso. Un golpe de Estado podría materializar sus sueños y sus planteamientos: desaparecerían los partidos, desaparecería el Congreso, desapareceríamos quienes nos dedicamos a la política y quedarían al frente los militares para hacer de Ayotzinapa, de Tlatlaya y de Apatzingán, algo más cotidiano de lo que ya es hoy en día, una terrible pesadilla de baño de sangre que vive nuestro país.
O podría no darse una dictadura militar, pero si una dictadura civil. Perú es un buen referente. Vivió un proceso similar cuyo desencanto de la población llevó a elegir a un absoluto desconocido: Alberto Fujimori representante "limpio" de la ciudadanía. El resultado por conocido es innecesario de reproducir y fue un absoluto desastre.
Lo que el país requiere es una profunda politización de su pueblo. Una rebelión no violenta que barra con todas las estructuras caducas y corruptas, y que construya un nuevo orden económico político y social. Ahí,  en la construcción de este nuevo país, cabemos todos. 
Hay quienes sostienen que por ser políticos nos hemos ensuciado. No es así. Tendrían que señalar puntualmente actos de corrupción o de traición al pueblo de quienes nos dedicamos a la política para descalificarnos de ese modo, pues a quienes hemos luchado del lado del pueblo, nuestros actos nos definen y nos dignifican.
Volviendo al viejo debate sobre la vía electoral, ahí esta el caso de Grecia, una izquierda muy comprometida con el pueblo llega al poder por la vía electoral. Nosotros en México debemos abrir esa vía para que se respete el voto en las elecciones presidenciales y no veo otro camino que la desobediencia civil. Adelanto que no votar lejos está de la desobediencia civil. De cualquier manera estoy cierto que no vamos a cambiar la posición de nadie en esta coyuntura electoral. Quienes no quieran votar, no lo hagan. Sólo quiero dejar en claro las responsabilidades que en su momento, a cada quien, nos serán reclamadas.

"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".
Gerardo Fernández Noroña. México D.F. a 27 de enero de 2015


¿Movilizaciones “bien portadas” y movilizaciones “mal portadas”?



Desde los primeros días del mes de octubre del año pasado se llevaron a cabo una serie de movilizaciones en distintos lugares del país para repudiar el crimen de Estado perpetrado contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero. La masacre y la desaparición forzada de aquél 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, despertó gran indignación y coraje por lo que se fueron sucediendo una serie de movilizaciones, mostrando diferentes formas de protesta social, para repudiar el crimen de Estado y exigir la presentación con vida de los normalistas detenidos-desaparecidos. 
Hasta la fecha los estudiantes y el pueblo trabajador han mostrado su indignación y coraje por medio de distintas formas de protesta social: marchas masivas, bloqueos carreteros, tomas de casetas, mítines, brigadeos, paros en escuelas, pintas, expropiaciones de mercancías y bloqueos a supermercados. Ante la legítima protesta social, el Estado ha respondido activando su estructura represiva para contener algunas movilizaciones y criminalizar la protesta social, claro, siempre acompañado de campañas de estigmatización en los medios de comunicación. En ciertas movilizaciones realizadas en la ciudad de México y en Guerrero la provocación policial ha desembocado en enfrentamientos entre manifestantes y los cuerpos represivos del Estado. 
Ante dicha situación la televisión, la radio y la prensa escrita han repetido una y otra vez que los enfrentamientos en las movilizaciones son causadas por grupos de “encapuchados”, “pseudoestudiantes” y “vándalos” que, según ellos, “utilizan el pretexto de Ayotzinapa para llevar a cabo actos violentos”. Tal discurso pretende criminalizar la protesta social y preparar el terreno para que el Estado emprenda “legítimamente” el uso de la fuerza represiva en contra de las movilizaciones estudiantiles y populares. 
El Estado ha venido diciendo que no va permitir que pequeños grupos emprendan acciones que atenten contra la “estabilidad del país” y que de ser necesario utilizará la fuerza, como ya ha comenzado a hacerlo. Es decir, el Estado va seguir recurriendo a la fuerza represiva para contener y desarticular la protesta social sin importar que la demanda más importante sea la presentación de los detenidos-desaparecidos, la libertad de los presos políticos o exigir mejores condiciones de vida. 
Algunas organizaciones reformistas y oportunistas consideran que los enfrentamientos en las manifestaciones son empujadas por “infiltrados” y “violentos”, por lo que asumen que con este tipo de acciones se “provoca” la represión y por ende la detención de los manifestantes lo cual, dicen, desgasta la movilización y la “distrae” de sus objetivos. Tal posición que pretende desmarcarse de ciertos métodos de lucha, termina por criminalizar y estigmatizar las distintas formas que puede presentar la protesta social. El sostener tal posición implica negar que la violencia proviene y la genera en primera instancia el Estado con la finalidad de reprimir, hostigar y contener el movimiento social. 
Lo que tienen en común estos tres discursos (el del Estado, los medios de comunicación y las organizaciones reformistas) al decir que la violencia y los enfrentamientos en las movilizaciones son el resultado de “infiltrados”, “vándalos” y “pseudoestudiantes” es que terminan por criminalizar ciertas formas de protesta social, además de tratar de plantear que existen movilizaciones “bien portadas” y movilizaciones “mal portadas”, cuando en realidad lo que se manifiesta son distintas formas de descontento social. Por lo que es necesario considerar lo siguiente: 
1) La indignación, la rabia y el enojo acumulado durante años por nuestro pueblo explotado y oprimido desemboca en distintas formas de protesta social , presentándose desde marchas con personas cargando velas hasta movilizaciones que reivindican y llevan a cabo la acción directa o realizando expropiaciones a supermercados, pasando por los bloqueos y tomas en todas sus modalidades. Lo cual nos enseña que existen diversas formas de expresar el descontento social y, estemos de acuerdo o no con ellas, no debemos de criminalizarlas. 
2) La represión en las manifestaciones se debe al carácter represivo del Estado burgués. La violencia la genera y desata el Estado y no las formas de protesta social. La represión a las manifestaciones actuales tiene la intención de evitar la consolidación de los procesos organizativos y sembrar miedo en el pueblo que aún se encuentra indeciso de participar en la lucha. 
3) Al deslegitimar la violencia en ciertas formas de protesta se termina haciendo eco al discurso del Estado, ya que la única violencia que se termina deslegitimizando y criminalizando es la que surge de la protesta social, como bien lo dice Adolfo Sánchez Vázquez: “se tiende a descalificar toda forma de violencia política, aunque en realidad la que se descalifica es una forma específica de ella: la violencia insurgente o revolucionaria”. 
4) La infiltración en las movilizaciones es y ha sido una práctica constante del Estado, pero los infiltrados no siempre, ni por sí solos, desatan los enfrentamientos en las movilizaciones y tampoco son los únicos que emplean la violencia. Enfrentarse a los granaderos es una forma más de expresar el descontento social de personas que no son infiltradas –aunque en ocasiones se presente como un acto espontáneo o imprudente-. 
5) Hay que tener claro que la violencia y el enfrentamiento con los cuerpos represivos del Estado no deben ser un fin en sí mismo. Creer que aventar una bomba molotov, y unas cuantas piedras de vez en cuando va a ayudar a elevar el nivel de conciencia de clase del movimiento es un error. 
Todo lo anteriormente descrito nos lleva a la conclusión de que el pueblo recurre a distintas formas para expresar el descontento social, con las cuales podemos estar de acuerdo o no, pero eso no implica que tengamos que criminalizarlas. En todo caso, nuestra tarea como socialistas es que la protesta social desemboque en procesos permanentes de organización que puedan hacerle frente a la represión del Estado y que vislumbren la transformación socialista de la sociedad como solución para poner fin a todos los males que vivimos. 

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección DEBATE del No. 5 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 18 de enero de 2015.


miércoles, 29 de octubre de 2014

Paros y Protestas en México por #Ayotzinapa Desobediencia Civil