sábado, 1 de agosto de 2015

Oaxaca, “La Ley” y “el Orden”



Ya sabemos qué entienden por “Ley” y por “Orden” los siervos de la burguesía mexicana disfrazados de “gobernantes” para “administrar” (o suministrar) violencia y corrupción legalizadas. Lo sabemos desde siempre y nos lo recuerda a diario la desfachatez patronal, la desviación de los presupuestos, las complicidades usureras, el FOBAPROA, el pago muy legalito y puntual de las “deudas externas” más criminales, el fraude electoral de ayer, de hoy y de siempre… nos lo recuerda Tlaltelolco (2 de octubre no se olvida), nos lo recuerda cada golpiza propinada a los campesinos y a los obreros, (golpiza física, económica y moral), nos lo recuerda Atenco y el cinismo de los funcionarios ejecutivos, legislativos y judiciales… nos lo recuerda el caos y la anarquía económica, política y cultural de estas sociedades divididas en clases donde reina la barbarie y la miseria como si fuesen logros morales.
De la doble moral burguesa escurren los discursos más absurdos. Sus “instituciones” operan como brigadas especializadas en secuestrar y extorsionar a los pueblos. Con sus “leyes”, “reglamentos” y “decretos” al servicio del vampirismo oficializado, golpean los salarios, los patrimonios y el estado de ánimo de los trabajadores. Las “instituciones” suelen consagrarse a perfeccionar modelos de usurpación y control cada día más odiosos e insoportables. Se trata de una especie de cárcel pública perfeccionada por los “funcionarios” para ahogar a los pueblos en palabrería legaloide, impuestos irracionales, prohibiciones asfixiantes, multas, sanciones, retenciones… inclementes, injustas, devastadoras. Dicen que eso es por “bien del pueblo”, dicen que eso es “justicia social”, dicen que eso es el “progreso”, la “democracia” y el “cambio”. A quien lo ponga en duda le tocan palos, persecución, golpizas y muerte. ¿Hace falta citar ejemplos?

La “ley” y el “orden” burgueses tienen al menos dos significados básicos en plena lucha de clases mundial: para los “patrones” significa garantía de impunidad (fueros, tráfico de influencias, alianzas con gobernantes “preciosos”) y para los trabajadores significa explotación diversificada (miseria, desamparo educativo, crisis de vivienda, salud y cultura). Las “instituciones” de la burguesía, en todas partes, operan como brazos ejecutores de vigilancia y sanción que amordazan y reprimen cualquier iniciativa transformadora. Los pueblos trabajan hasta deslomarse y morir mientras los oligarcas se enriquecen y gozan de todas las comodidades. Y los “jefes” políticos cobran sueldos descomunales que se pagan con los impuestos que le saquean a los pueblos. Cuentan con policías y soldados para tan heroica tarea. Oaxaca es uno de esos escenarios donde las “instituciones” han hecho de las suyas durante décadas, descaradamente, degeneradamente. Miles de luchas, miles de desaparecidos, torturados, perseguidos y desaparecidos son el resultado de las tropelías burguesas “legales” y “ordenadas”. Ya basta.

Hoy en Oaxaca la oligarquía y sus lebreles tienen miedo de perder sus privilegios y eso es una cosa seria. Ya sabemos que el temor burgués tiende a convertirse en odio de clase, en nazi-fascismo. Aunque empleen a curas, intelectuales y medicuchos patrioteros para llamar al “orden”, “la cordura”, la “hermandad entre mexicanos” y la reconciliación de clases, bajo la saliva se condensa el veneno. El miedo de las “autoridades” que “vigilan” el “orden” (es decir que imponen su “orden” a cabronazos) se torna exponencialmente en “gasto público” para armar a policías y soldados (algunos de ellos nada contentos con la explotación y mal trato a que son sometidos por patanes autoritarios). Con el dinero que le saquean a los trabajadores (con ayuda de “leyes” y “reglamentos”) pagan las golpizas contra los trabajadores… esas son las “instituciones” burguesas. Y encima debemos respetarlas por “ley”.

Los pueblos tienen derecho a terminar con esta farsa inhumana. Es su tarea suprema. Los trabajadores tienen derecho a luchar contra todo lo que los exprime y extermina, se llame como se llame, especialmente contra los medios y modos que la burguesía ha inventado, e impuesto, a punta de sangre y muerte para robar la riqueza producida por los trabajadores. La autodefensa es un derecho humano fundamental, es un derecho colectivo por necesidad, no exclusivamente individualista, que debe construirse de manera dinámica y creativa. La autodefensa es un paso decisivo, un ejercicio de unidad y de solidaridad que demuestra la fuerza de los pueblos contra las tiranías, aunque estas se proclamen santas, demócratas o pontificas. La autodefensa de un pueblo en lucha es una práctica legal de un derecho supremo que nada ni nadie puede cuestionar al margen de la lucha y de las necesidades objetivas de la lucha. La autodefensa es una práctica del orden popular, del orden correcto de las prioridades colectivas. La autodefensa es el derecho dinámico a defender la vida y el derecho a defender la vida con dignidad para todos. La autodefensa es una inspiración que se alimenta con las fuerzas, que desde abajo, todos aportan para poner a salvo su existencia y la existencia de sus luchas. La autodefensa nos compromete a todos.

Oaxaca hoy es un corazón pleno de razones y emociones levantadas en luchas de autodefensa y construcción popular en simultáneo. Oaxaca hoy es nuestra razón de ser, seamos de donde seamos. Cada una de esas amenazas que penden sobre Oaxaca, cada bombazo mass media, cada calumnia, incomprensión e indiferencia son condenas al asesinato. No lograrán callarnos, frenarnos ni amedrentarnos. La razón nos asiste. Nadie con un mínimo de calidad humana puede quedarse ajeno a Oaxaca. Nuestras luchas hoy convergen en Oaxaca. Una sola gota de sangre obrera o campesina, una gota de sangre derramada por la violencia legalizada de las “instituciones” represivas será una afrenta que responderemos en todo el mundo. No habrá rincón del planeta donde no se agite una denuncia, una acción, un juicio sumario popular contra la degeneración oligárquica que a estas horas exhibe impúdicamente su sed de sangre obrera y campesina.

Oaxaca luce hoy su hermosura más profunda. Aquí lo legal es salvar la vida para vivirla dignamente, aquí el orden lo impone el pueblo con acuerdo del pueblo. Ninguna secta, ninguna burocracia tiene lugar en esta lucha. Nunca hubo semejante belleza por las calles y por las almas. Oaxaca es un poema toda. He ahí la belleza de la ética, la hermosura del deber hacer, la lucha esplendorosa construyendo ese futuro que no admite patrones ni explotadores. He ahí la belleza convulsiva de una revolución que se nutre con historia, con razones, con acuerdos, sonrisas, esperanzas y pasiones de libertad socialista. He ahí Oaxaca donde sólo lo maravilloso es bello con su colorido de pieles y culturas, con sus texturas de fruto promisorio, sus luces de tierra fértil perfumadas de pelea por la vida. No lo destruirán los jefesuchos, no lo opacarán las ambiciones de poder ni las balas compradas con el dinero del pueblo. Ya el mundo entero está enterado.

Andaremos la tierra de palmo a palmo con voz oaxaqueña, diremos aquí y allá las frases más hermosas de esta lucha que es nuestra porque es mundial. Diremos lo que debe ser dicho en estas horas de poesía, en pie de lucha, que se vuelve autodefensa y se vuelve construcción con la alquimia de la lucha más legal, la lucha del pueblo, vuelta programa en construcción también, para hablarle al futuro y al mundo, cara a cara, con la voz de los trabajadores más conscientes. La autodefensa es responsabilidad de todos nosotros. A los trabajadores sólo los salvan los trabajadores. Oaxaca hoy significa autodefensa y somos millones en todo el mundo. ¿Entenderán los represores ese correlato de fuerzas?

Obstáculos para las autonomías de los pueblos indígenas



Los procesos autonómicos que protagonizan los pueblos indígenas enfrentan arduos obstáculos y desafíos, entre ellos, esencial, la falta de voluntad del Estado capitalista neoliberal para abrir espacios de reconocimiento efectivo, aun dentro de los limitados derechos formalmente reconocidos en la Constitución, principalmente en su artículo 2, y de aquellos establecidos en los marcos jurídicos internacionales, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración Universal de Derechos Indígenas de la Organización de Naciones Unidas.

La reforma constitucional en materia de derechos indígenas, que se llevó a cabo en el año 2001, no fue satisfactoria para nadie en el ámbito de las organizaciones originarias independientes del Estado, así que los pueblos emprendieron el camino de construcción de la autonomía por la vía de los hechos, la autonomía de facto, siendo el caso más consistente el de los indígenas mayas-zapatistas en Chiapas, que reivindican no tener relación alguna con los gobiernos federal y estatal, aunque en la cotidianidad de los territorios, las autoridades municipales de origen partidario acuden frecuentemente a las juntas de buen gobierno zapatistas para resolver problemas de variada naturaleza.

Por su parte, la Coordinadora Re­gional de Autoridades Comunitarias- Policía Comunitaria (CRAC-PC), en Guerrero; el municipio purépecha de Cherán, Michoacán, y otros pueblos y organizaciones que resisten de manera silente, mantienen relación con el Estado. La de la CRAC-PC, permanentemente conflictiva, y la de Cherán, por igual confrontada pero legalizada por la victoria obtenida en su demanda ante el Instituto Electoral Estatal, que reconoció la facultad de sus habitantes para nombrar sus autoridades y gobernarse según estructuras organizativas propias. Esta es una diferencia notable con respecto a los zapatistas y la CRAC-PC, y también en relación con otras experiencias de cabeceras municipales que siguen dominadas por mestizos, como entre los wixáritari (huicholes) del estado de Jalisco, donde en varias de ellas, una mayoría de población indígena segregada social y geográficamente se encuentra subordinada a esta suerte de dominación mestiza también en el plano político.

Así, en los autogobiernos indígenas predominan autonomías de facto con diversas gradaciones en lo que respecta a su relación con el Estado, aunque siempre conflictiva, contradictoria y ambigua, cargando el peso de una perspectiva discriminatoria hacia el mundo indígena y una permanente política de cooptación de los procesos en marcha, o si es posible, de erradicación de los mismos. Estas autonomías, por ejemplo entre los mayas zapatistas, se desarrollan en el contexto de una estrategia de contrainsurgencia o guerra de desgaste por parte del Ejército (el yunque), y la paramilitarización (el martillo) que la caracteriza, teniendo lugar permanentes agresiones de grupos que provenientes de varias organizaciones políticas, se paramilitarizan y violentan a los municipios autónomos con la invasión de las tierras de las ex fincas recuperadas por los indígenas zapatistas en 1994.

Así, todas las autonomías, tanto las amparadas en el artículo 2 constitucional como las de facto, y también las que se desarrollan bajo preceptos constitucionales locales más consistentes, como en Oaxaca, viven una situación de permanente asedio, de confrontación, cuyo origen es el Estado, los grupos oligárquicos locales, las policías y el Ejército, además de las corporaciones del extractivismo capitalista en su frenética búsqueda de recursos y desposesión territorial.

Así, las autonomías están cercadas por los poderes fácticos protegidos por la mano dura del Estado de formas diferentes. En la última década, hay que añadir también el poder represivo que ejerce el Estado a través del narcotráfico, y en general, del crimen organizado, que representa un sector más de la economía capitalista, y también, junto con la guerra contra el narcotráfico, conforman las múltiples facetas de la estrategia del Estado (y sus mentores estadunidenses) para golpear al mundo indígena y campesino, y al conjunto de las oposiciones regionales y nacionales. La masacre de Iguala y la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa constituye la macabra culminación de esta estrategia de un Estado criminal.

Como las corporaciones capitalistas madereras, mineras, turísticas, etcétera, que buscan apoderarse de los recursos de los pueblos indígenas, lo que está en el centro del problema del narcotráfico es el esfuerzo por despojarlos de su territorialidad, fundamento material de su reproducción y espacio estratégico de sus luchas; su finalidad es expropiar a los indígenas de sus tierras-recursos-fuerza-de-trabajo, y las fuerzas armadas y policiacas son cómplices de esta sustracción a partir de sus acciones represivas y contrainsurgentes realizadas con el apoyo de los grupos paramilitares que operan como el brazo clandestino de la guerra sucia. La militarización para supuestamente combatir al crimen no trae la disminución de las actividades delictivas, como lo prueban las extensas zonas de la República Mexicana bajo virtual ocupación castrense.

La delincuencia organizada no es más que la cara clandestina del sistema capitalista neoliberal, con su violencia inherente desbocada, sicópata y sin mediación social y política que la controle. Es altamente rentable económicamente, además, a partir del hecho de que Estados Unidos es el principal proveedor de armas de los grupos del narco. The Independent daba a conocer ya desde 2004 que el tráfico de drogas es la tercera mercancía mundial en generación de efectivo, tras el petróleo y el tráfico de armas (29 de febrero).

La única posibilidad de una defensa efectiva frente a este fenómeno en el mundo indígena –como muestran las juntas de buen gobierno zapatistas; Cherán, en Michoacán; la Policía Comunitaria de Guerrero, o los nasa en el Cauca de la geografía colombiana– es el fortalecimiento de las autonomías, a partir de las cuales se ha logrado controlar –no sin dificultades– la presencia del crimen organizado en los territorios indígenas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/07/17/opinion/021a2pol/

Derechos Humanos



¿Qué es eso de los “derechos humanos”? ¿Son amplios, limitados, para las víctimas, para todos? 
1. Sólo he tenido amigos en derechos humanos de la Liga Mexicana (LIMEDDH) que son totalmente independiente del gobierno, muy aguerridos y que al parecer no reciben salario, subsidio o partida presupuestal alguna. Me pregunto: ¿Cómo le hacen para activar y vivir? Conozco a otra organización nacional que cuenta con oficinas, empleados, salarios, un presidente designado por el gobierno, ayudantes, y me pregunto: ¿Cómo le hacen para ser independientes del mismo poder que paga? No me he metido a investigar más porque la he sentido muy de arriba, nos muy comprometida con los de abajo. 

2. En alguna ocasión algunos miembros de la LIMEDDH me invitaron a participar pero sentí absolutamente limitada su tarea y, hasta cierto punto muy de personas, de presos, muy individual. Yo, por el contrario he pensado –quizá equivocadamente- que los primeros derechos humanos son los básicos: la libertad, el trabajo, la comida, la salud, la educación y la vivienda y para conquistarlos en serio hay que confrontar al estado y al sistema político, económico y social. Quizá esas tareas son de las organizaciones sociales, pero las comisiones de derechos humanos tienen que ser también parte de la lucha social. 

3. Por ello se ha dicho que cada persona por el hecho de su condición como ser humano se le otorga  derechos humanos y libertades que son inherentes sin importar su origen étnico, su color de piel, género, edad, clase social, opinión política, religión, orientación sexual, lengua, lugar de residencia, ascendencia familiar, entre otras condiciones ; que el fin de los derechos es proporcionarle a todos los hombre y mujeres una vida digna e integrarse en la sociedad para su propia satisfacción y realización, lo cual generará a su vez una sociedad más consciente que respeta a todos por igual. 

4. El primer derecho es el de libertad de todos los seres humanos para manifestarse, protestar, organizarse, usar todas las formas de presión para conquistar sus derechos. Ni el gobierno, ni el Estado, ni los empresarios pueden limitar esa libertad en nombre de la paz, el orden y la disciplina porque quienes con su cerrazón o represión provocan las protestas son siempre el poder. La libertad es social, es respeto a los derechos del pueblo y nada tiene que ver con la libertad individual de explotar, de hacer negocios privados, de acumular capital, de abrir centros de vicio. 

5. El derecho al trabajo, al salario adecuado y a la alimentación es elemental, concreto y debería ser obligatorio. Comer es un derecho humano indiscutible y obligado. Nadie puede estar al margen de la producción y de la alimentación. Las comisiones de derechos humanos deberían estar luchando y vigilando diariamente que todos los seres humanos posean un trabajo, un ingreso y la comida correspondiente. ¿Cómo es posible que las cárceles mexicanas estén repletas de gente que por robarse un pan o una cartera, o por no poder pagar una fianza, se pasa años encerrados en chirona? 

6. Por último, la salud, la educación y la vivienda, aunque no estén en el primer plano como la libertad, el trabajo y la alimentación, son derechos humanos fundamentales que el Estado cumple con mucha deficiencia. Allí es donde las comisiones de derechos humanos también deben vigilar mucho y si no cuentan con personal suficiente, emplazar fuerte a los altos funcionarios para que ejerzan vigilancia y cumplan con su servicio a la comunidad. Esas comisiones de derechos deberían ser parte de las luchas sociales y no aislarse como si fueran simples vigilantes. 

7. Todos deberíamos ser personal de derechos humanos y pelear para que las clases dominantes y explotadoras respeten esos derechos. Desafortunadamente –escriben algunos- esas comisiones como muchas más (IFAI, INE, INEE, TRIFE) parecen sólo estar de adorno por estar supeditadas al Estado y la clase social dominante. La comisión de los derechos humanos puede cumplir un papel fundamental sólo si está dispuesta a confrontar con sus quejas, informes y consignaciones al poder del gobierno, los empresarios, los medios de información. No es solamente un problema de policías y ladrones.



Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

"Milenio" y los medios de información



1. Pienso que hasta los años 70 los escritores y periodistas fueron autodidactas, es decir, se hicieron por gusto leyendo, observando y cometiendo mil errores; a partir de los 80 comenzaron a salir del horno los títulos para ejercer y escalar en el mundo académico y del trabajo. Ningún periodista fue mejor o peor, unos más pensadores otros más pragmáticos; solamente recibieron en su momento lo que la sociedad pudo darles. Hoy quizá el 95 por ciento tiene título para ejercer, pero tanto viejos y jóvenes –para asegurar su empleo y sus ingresos- tiene que investigar, escribir o informar bajo las órdenes de la empresa. No es un asunto de decir “la verdad” sino interpretarla de acuerdo con la política empresarial. El que paga manda. 

2. El telenoticiario de Milenio que descubrí hace unos meses en Internet –después que fue cesada Carmen Aristegui en su noticiario crítico y valiente por el gobierno de Peña Nieto- pensé que por nuevo y muy juvenil, podría ser menos peor que los noticiarios de Televisa, Tv Azteca o Tele Fórmula; sin embargo me bastó ver que quien lo dirigía es el mismo Carlos Marín del grupo Televisa para no confiar. Pues bien, las agradables locutoras: Magda, Tania, Azucena, Claudia, etcétera, siguiendo informaciones de la más baja calidad, las obligan por la empresa a vomitar informaciones contra los maestros de la CNTE, a entrevistas a personajes nefastos como X González, a perseguir noticias no edificantes y a desprestigiarse ante su público. 

3. Obviamente los Zabludovsky, López Dóriga, Marín, Loret de Mola, Gómez Leyva, Alatorre, el Brozo, por su años hablando de lo mismo, están acostumbrados a tragar zapos, hacerlos crecer en su organismo y a vomitarlos; pero esas pobres jóvenes locutoras de Milenio dan tristeza porque (por ahora) las obligan. Pero, ¿qué hacer –preguntan las y los periodistas- si la TV, la Radio y la Prensa son empresas que obligan a sus trabajadores a pensar para ellos? Dicen muchos periodistas que ellos “sólo informan de lo que ven”, pero no se dan cuenta que lo que ven y escuchan es con los ojos, los oídos y la ideología de la empresa. Parecería obligatorio que los periodistas se agrupen y organicen en sindicatos para adquirir independencia y estabilidad. 

4. ¿Por qué en México y en el mundo casi todos los medios de información son de derecha y sólo hay unos poquitos –contados con los dedos- que se dediquen a defender a los trabajadores y sus luchas por cambiar el mundo? Es la pregunta más obvia del mundo; porque los medios de información son propiedad de empresarios millonarios subsidiados por el sistema capitalista y porque las agencias de recolección y venta de información como la AP, UPI, Reuter, están en manos imperialistas. ¿Por ello esconden todos los latrocinios, desfalcos y enriquecimiento de los gobiernos y funcionarios, dedicándose a calumniar a todos los trabajadores tergiversando y exagerando sus errores y “malas” actuaciones? 

5. Esas empresas de Información persiguen con sus cámaras, denuncian y hacen escarnio contra los sectores humildes: madres, maestras, jóvenes, niñas agrandándoles sus errores o problemas surgidos por vivir en las peores condiciones de miseria; se han lanzado contra los maestras y maestros “buscándoles cinco pies al gato” como el caso de Rubén Núñez y el de la maestra de Chimalhuacán. Pero cuando los millonarios y sus junior violan, roban, desfalcan, se llevan su capital a otro país, asesinan, huyen de la justicia, no dicen absolutamente nada los medios y se unen para silenciarlo. ¿Alguien todavía duda que los medios de información estén al servicio total del poder político y económico, siendo parte de ellos? 

6. Tengo la convicción en que más temprano que tarde periódicos como La Jornada, revistas como Proceso, la UNAM, la UAM, UCDM, organizaciones sociales como la CNTE, electricistas, telefonistas, mineros, tengan los recursos, la unidad y la fuerza para crear un noticiario totalmente independiente como o con Carmen Aristegui para superar cualquier empresa privada o gobierno. Los partidos políticos, como organismos controlados, jamás pensarán en esta idea de independencia. ¿Por qué Aristegui y sus asesores no lo han visto por aquí dejando de confiar en Supremas Cortes, Ejecutivos y Legislativos? En vez de analizar y discutir problemillas hay que pensar en enterrar a los medios burgueses de información. 

7. ¿Cómo acabar con las mentiras y calumnias de los medios de información que buscan idiotizar al pueblo en medio de su miseria y desgracia? Se han practicado positivamente decenas de bloqueos, se han pintado sus paredes, se les ha mentado la madre a los empresarios, pero de allí no se ha pasado. Ellos –los televisivos, las radios y casi todos los medios escritos- por el contrario cada minuto ofenden al pueblo con sus calumnias y sus programas lesivos a las mentes de todos los mexicanos. Podemos hacer mil llamados para que no vean esas basuras de entretenimiento imbécil, pero nuestros llamados son inaudibles y casi inexistentes. Hay que hacer algo contra esos medios que bloquean y desvían las mentes de nuestro pueblo.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

La nueva etapa de lucha que debemos construir



Una nueva etapa se vislumbra en el seno del movimiento social; al parecer, la profundización del neoliberalismo ha dejado bastante claro a todos que el capitalismo es en esencia sinónimo de despojo, explotación, represión y que su estela de muerte y destrucción se amplía y mancha todo el territorio nacional. Por supuesto, todo legalizado y legitimado por los políticos, por los jueces, por los voceros de la radio y la televisión, ah, y por los grandes analistas y teóricos de la clase burguesa que se agazapa y diluye poniendo de frente a sus paleros para que sobre ellos se descargue el enojo social y no sobre los empresarios verdaderos beneficiarios de todas nuestras desgracias.

Pero, ¿por qué hablamos de una nueva etapa en el seno del movimiento social?

En primer lugar porque las fuerzas anticapitalistas se fortalecen y han creado la capacidad en este momento de arraigarse en nuevos sectores descontentos: nos referimos fundamentalmente a las fuerzas comunistas y socialistas; pero no sólo eso, ese mismo crecimiento les plantea ya la necesidad de la construcción de frentes clasistas, de coordinaciones con un carácter de clase ya sean socialistas o comunistas y vislumbran ya la necesidad de la unidad, de arribar a un proceso de dirección colectiva que les permita incidir en el más amplio movimiento social.

En segundo lugar, las fuerzas antineoliberales del movimiento social han dado un salto cualitativo al dejar de encerrar sus luchas en el calendario electoral, aunque no han renunciado del todo a las elecciones. El planteamiento de la nueva constituyente tiene la virtud de no estar determinada por el calendario electoral o por lo menos de intentar crear un movimiento con el objetivo de refundar el país, aunque no se mencione con claridad la alternativa al capitalismo.

Pero esta propuesta también tiene una debilidad: apelar a una supuesta participación ciudadana que deje de lado las posiciones políticas de las propias organizaciones políticas que sostienen y que se han incorporado a este proceso.

Sin embargo, ambas fuerzas han logrado avanzar en las coordinaciones regionales por su cuenta, aunque encontrándose cada vez más seguido, sin llegar todavía a una coordinación nacional y mucho menos en una donde todas estén representadas.

Pero esta nueva etapa arrastra todavía aspectos negativos de la etapa anterior:

1.- La dispersión de las fuerzas.

2.- Dar mayor importancia a las luchas locales o regionales que a lo nacional.

3.- Sigue existiendo la incapacidad de dejarse llevar por lo inmediato.

4.- Sigue existiendo la incapacidad de organizar permanentemente el descontento y de planificar sus actividades conforme a objetivos a largo plazo.

5.- Aunque se ha avanzado, las fuerzas comunistas y socialistas siguen buscando las mejores formas para engarzar de manera efectiva las luchas inmediatas con la lucha por la superación del capitalismo.

De la rapidez con que las fuerzas socialistas y comunistas resolvamos los aspectos negativos que arrastramos en este momento dependerá la posibilidad de consolidar esta nueva etapa de lucha en el movimiento social: de construir una dirección colectiva que construya un referente organizativo de clase proletaria que logre arrastrar tras de sí a los nuevos sectores que se incorporen a la lucha, que logre definir a los ambivalentes entre el reformismo y nosotros hacia nuestro lado, que aísle políticamente a las expresiones pequeño burguesas que oscilan entre el pacifismo estéril y el radicalismo que en lugar de organizar desorganiza y confunde; que sea capaz de ser una alternativa real de resistencia y organización contra el despojo, el saqueo, la represión y la opresión que el capitalismo nos impone como presente y como destino a largo plazo.

Lograr lo anterior no estará exento de contradicciones dentro del movimiento socialista y comunista; pero si en verdad somos marxistas consecuentes lograremos resolver las contradicciones desde la praxis y en función de la necesidad de la superación del capitalismo y no únicamente desde lo “teóricamente” correcto.

Como ya lo hemos dicho en números anteriores de nuestro FRAGUA, las organizaciones socialistas y comunistas debemos construir nuestras propias fuerzas y crear con base en ellas nuestras propias coyunturas. Sólo así construiremos la capacidad de darle al movimiento social la continuidad, la firmeza y la energía necesarias para contener la ofensiva capitalista neoliberal y pensar en la posibilidad de superar este sistema que, por más humano que pretenda ser, se nutre de la sangre de millones de personas del pueblo trabajador y exige más sangre que cualquier dios antiguo.