lunes, 23 de marzo de 2015

Frente Estado-partidos, unidad CNTE, Ayotzinapa, Aristegui, Tlatlaya, zapatistas



1. Las campañas políticas electorales en México tienen el compromiso de opacar o desviar las protestas sociales, por ello firman ante el Instituto Electoral los partidos políticos que, para no ser castigados con multas, deben ser “muy decentes y respetuosos con sus adversarios, sobre todo con el Estado”. Pero no ha habido necesidad de esas advertencias puestos que por lo menos nueve de los diez partidos –con excepción de Morena hasta hoy- son lamebotas o lame todo del gobierno. Así que en lugar de aprovechar las campañas electorales para hacer conciencia en el pueblo acerca de la miseria, el desempleo, la represión y el mal gobierno, así como de la necesidad de salir a protestar, los candidatos se dedican a hablar en abstracto; a ser oscuros.
2. Los millones de radioescuchas de Carmen Aristegui siempre han estado bien informados, por eso saben que todos los empresarios, como los de MVS, son interesados lamebotas de Peña y de todo gobierno. ¿Cómo dejarían en paz al equipo de Aristegui que denunció la “Casa Blanca” de Peña y su esposa, la construcción del ferrocarril a Querétaro, desenmascaró al dirigente del PRI-DF como “tratante de blancas” y seguía investigando fraudes de Estado? Por ello esos millones seguidores diarios del noticiero deben conjuntar sus fuerzas con los incansables profesores de la CNTE y los padres de los 43 jóvenes de Ayotzinapa desaparecidos por el gobierno, así como con los zapatistas, los campesinos de Tlatlaya, mineros y otros, familiares de asesinados y sectores agraviados.

3. Espero que los 17 mil electricistas cesados (no los 44 mil de octubre de 2009, porque al parecer muchos han encontrado pequeños empleos) por el gobierno panista anterior de Calderón-Lozano, no bajen las banderas de lucha porque sus compañeros del CNTE en la Central de Trabajadores jamás dejarán el combate diario, tal como lo han demostrado en los últimos 35 años. ¿Puede ignorarse acaso que muchos de los estudiantes del “Yo soy 132” continúan en pie de lucha apoyando todas las manifestaciones de la ciudad de México y que también los del POLI siguen batallando en sus escuelas y en las calles? Urge agrupar a todos los contingentes para evitar masivamente que el gobierno de la República siga imponiendo políticas lesivas a la población.

4. Si la periodista Aristegui no regresa con todos sus derechos y los de su equipo –así como cualquier luchador social- regresará con pies, manos y cabeza, atados; lo que sería un golpe definitivo a su independencia y correcto pensar. Si tuviera Aristegui un comportamiento de arrastrado y obediente al estilo López Dóriga de Televisa, Gómez Leyva de Tele Fórmula o Alatorre de TV Azteca, sería la designada para las entrevistas y la conducción impulsada para ser estrella en programas internacionales. Confío en que su ideología de defensa a los sectores mayoritarios y explotados no se debilite y que sus seguidores continúen exigiendo con firmeza su reinstalación sin dar ningún paso atrás. ¿Se dará cuenta Carmen de que ella –junto a otros sectores en lucha- está representando una alternativa independiente frente al despotismo?

5. En “Fórum” Ortiz Santillán señala muy bien: Aristegui (superando a los partidos de izquierda vendidos) se ha convertido en más que una conductora en MVS Noticias en estos años, porque detrás de sus análisis y opiniones, ha expresado su posición crítica sobre la conducción de un país al cual todos tratan de saquear y donde la llegada a los puestos de elección popular se ha convertido en el mejor medio para enriquecerse, no para servir a los ciudadanos y atender sus necesidades. Las posiciones asumidas por Carmen Aristegui nos ha llevado a muchos de sus radioescuchas a preguntarnos más de una vez: ¿Cuándo nos despertaremos con la noticia de que Aristegui tuvo un accidente, que se resbaló en su bañera o que sufrió una depresión y decidió cortarse las venas con “una hoja de papel”? El lunes se despertó Ortiz con el despido.

6. Se supone que la mayoría de los seguidores de López Obrador y Morena, de la CNTE, que los electricistas cesados, muchos mineros, trabajadores de Mexicana de Aviación y muchos más trabajadores, escuchaban el programa de Carmen Aristegui por ser el único programa que se podía oír por ser independiente. (Recuerdo que desde 2006 los escuchábamos el noticiero de Carmen con bocinas abiertas en el plantón del Zócalo, mismo que le dio mucha fuerza y presencia a Carmen y a López Obrador). ¿Cuántos millones podrán agruparse en las protestas si hiciéramos un buen trabajo de convencimiento a partir de coordinar esfuerzos? Urge aprovechar este descontento desatado por las medidas contra los profesores, la desaparición de los 43 estudiantes y el fulminante despido de Aristegui. ¿No es acaso la coyuntura para profundizar las luchas?

7. Carmen, al declararse solidaria con su equipo de investigadores y, más aún, después de ser despedida, demostró que no está dispuesta a venderse ni a transigir; sabe que no es un problema de “chamba” o dinero, sino de dignidad y de prestigio. Si fuera un asunto de trabajo, no le han faltado ofertas de radios universidades abiertas para ella; y para tener dinero como Slim, Azcárraga, Salinas Pliego o Rockefeller, el pueblo sabe que no se necesita ser inteligente y mucho menos honrado o bondadoso; basta con tener sagacidad y sangre fría para consumar explotación, robos, saqueos y asesinatos con el objetivo de acumular poder y más poder. Esta es una buena coyuntura para pensar nuevamente en estrategias de unidad en las luchas, en las batallas de masas en las calles que son las únicas que pueden vencer el despotismo.



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